El asesinato

El día de hoy pasé toda la mañana con un experto en materiales para pisos, debido a que queremos cambiar todo el material del cuarto de juegos, porque en este momento se utiliza como cuarto de fiestas, algo catastrófico cuando se cuenta con hijos adolescentes.

Al estar analizando los posibles materiales para remplazar los ya existentes, escuché en la televisión sobre la terrible noticia del asesinato del embajador ruso en Turquía, hace tan solo un par de horas, un acontecimiento que podría resultar en consecuencias catastróficas para todo el mundo en el peor de los casos y consecuencias mortales específicas, en el mejor de los casos.

Al principio, naturalmente, nadie sabía mucho sobre la verdad de la situación y mucho menos sobre  la identidad del asesino, dejando mucho espacio para la especulación y para la creación de muchas conclusiones de todo tipo; sin embargo, parte del secreto pronto salió a la luz, información que demostró que la situación es mucho peor de lo que se podía esperar.

turquia

La mejor de las situaciones en este caso habría sido el que el país turco fuera deslindado de la responsabilidad de esta situación, si el asesino fuera sido de cualquier otra nacionalidad ajena a Turquía, debido a la fragilidad que existe el día de hoy entre Rusia y Turquía.

La relación turco-rusa había sido muy lastimada en los pasados dos años, debido a la íntima participación del cuerpo diplomático de Moscú en la guerra de Siria, un conflicto que ha cobrado la vida de muchos musulmanes.

En un inicio, Moscú sólo otorgaba suministros de munición al ejército sirio, para continuar su esfuerzo bélico contra el ejército rebelde, así como contra las fuerzas del estado islámico, algo que a algunas fracciones turcas no les pareció nada conveniente.

La situación escaló de manera acelerada cuando el gobierno ruso incrementó su apoyo al ejército sirio, al adjuntar su fuerza aérea para bombardear blancos claves para destruir a la oposición y a su movilidad, un esfuerzo que ha resultado ser determinante para la victoria de las fuerzas del ejército sirio, quien capturó finalmente a la ciudad de Alepo la semana pasada.

Por desgracia, el asesino era un oficial de policía turco quien, tras asesinar al embajador por la espalda, comenzó a albar a Alá y a condenar los actos en Alepo por parte de la fuerza aérea rusa.

Si es que el gobierno de Turquía no coopera para la resolución de esta situación, Rusia podría tomar medidas extremas.