Los nuevos retos

La semana pasada, Donald Trump tomó el poder de la Casa Blanca, en una ceremonia que se esperaba fuera muy tumultuosa, o al menos con disturbios de algún tipo; sin embargo, fue una ceremonia que se celebró de una manera civilizada y cordial, donde ambos lados de la moneda se comportaron adecuadamente.

El día de hoy comienza una nueva historia en los Estados Unidos y consecuentemente en el mundo, un camino que seguramente será turbulento para algunos y plano para otros. El día de hoy se abre el telón de un nuevo acto que promete una obra electrificante a la audiencia del teatro mundial.

Al tomar el poder el nuevo presidente de los Estados Unidos, se abre un gran espectro de retos para la administración del señor Trump; entre ellas, por supuesto, sus políticas internas y exteriores, mismas que tendrá que manejar con cautela y determinación.

En el frente interno, el presidente Donald Trump tiene varios proyectos que han conmocionado al mundo, proyectos como el famoso muro y una posible deportación de ilegales criminales del territorio norteamericano y tendrá que encontrar formas de hacerlo sin echarse al mundo encima.

En cuanto a la política exterior, el presidente tendrá que regular ciertas estrategias impuestas por la administración pasada del ex presidente Obama, estrategias que han desestabilizado a los Estados Unidos y al mundo.

Uno de los asuntos más importantes con los que el presidente Donald se tendrá que enfrentar y resolver es el tema de Israel y sus territorios, una nación que fue acusada y traicionada por la comunidad internacional.

Israel es un socio estratégico clave de los Estados Unidos, ya que ellos son sus únicos aliados en Medio Oriente, aliados que enfrentan al mismo enemigo que enfrentan los norteamericanos, un enemigo llamado terrorismo islámico.

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Estados Unidos no puede, bajo ninguna circunstancia, perder a su único amigo verdadero en Medio Oriente, por lo que Donald Trump tendrá que restablecer las relaciones con Israel para volver a ser fuertes en la región, donde se encuentra la mayoría del petróleo mundial. Israel no puede caer.

Otra nación con la cual Donald Trump tendrá que trabajar intensamente es con China, una nación que tiene como objetivo desde que abrió sus mercados el sobrepasar a los Estados Unidos económica y militarmente, algo que si bien no ha sucedido, está en camino, sobre todo en el campo militar, debido a que los chinos han invertido fuertemente en la guerra supersónica y nuclear, algo que el ejército norteamericano ha descuidado en los últimos años y ha invertido mucho en maquinaria de guerra convencional. La cuestión de la política de “Una sola China” y el trato con Taiwán serán claves.

La tercera esfera diplomática con la que se habrá de tratar y la más importante es la relación con Rusia, una relación que aparentemente pinta para bien; sin embargo, una mala movida podría causar el mayor desastre.

Debo de decir que nada de esto habría sabido si no me hubiera dedicado a aprender inglés por los pasados dos años, ya que en este idioma se encuentran los mejores informes.